Singulares Abundantes
Textos · El quién

¿Armo mi negocio desde lo que me apasiona o me adapto a lo que se vende?

Claudio Fernández Bolton ·

Primero se descubre lo que te apasiona, después se crea y al final se multiplica. Si copias la fórmula de otro y cada incomodidad la resuelves diciendo «tengo que adaptarme mejor», vas anulando un poco cada día tu propia identidad. Y si ya tienes negocio, no hay que partir de cero: se busca dónde está la fricción con quien eres y se afina ahí.

¿Primero creas y después te apasionas?

Hay dos maneras de armar lo que ofreces. Una es crear algo, el servicio que todos en tu rubro ofrecen o el que viste que le funcionaba a otro, y después intentar que te guste. La otra es partir de lo que te apasiona y crear desde ahí.

La primera parece más segura. Pero cuando lo que haces no te gusta, te quita energía, y encima tienes que esforzarte en quererlo. Por eso me quedo con la segunda: «creas a partir de lo que te apasiona».

«Cuando te digan que lo que te toca hacer, ámalo, tú di: no, voy mejor a crear y a hacer las cosas que amo.»

Aprender copiando tiene un costo

«Intentamos aprender copiando. No está mal, porque así somos los primates.» Así aprendimos a hablar, a caminar y también a trabajar. El problema aparece cuando copiamos tanto que nos dejamos de lado.

Te pasa algo así: tomas el embudo, la oferta o la forma de publicar de alguien que admiras. Algo te incomoda. No te sale natural, no tiene que ver contigo. Y en vez de escuchar esa incomodidad, te dices «tengo que adaptarme mejor». Y lo repites una y otra vez.

«Y no, porque eso es anular un poco cada día tu propia identidad, singular, única, irrepetible.» La incomodidad no siempre es señal de que te falta disciplina. A veces es señal de que estás usando el traje de otro.

Ojo, que no hablo de la incomodidad de mostrarte o de cobrar lo justo: esa casi siempre hay que atravesarla. Hablo de la fricción de hacer algo que no tiene nada que ver contigo, como un profesional reservado y profundo que se obliga a hacer bailes en videos porque alguien le dijo que eso funciona.

Descubrir, crear, multiplicar

Lo pienso en tres partes. La primera es descubrirte: qué amas, cuál es tu talento, qué aparece en ti cuando trabajas bien. La segunda es crear: diseñar desde ahí lo que ofreces, tu manera de llegar a tus clientes, tu embudo. La tercera es multiplicar: escalar, armar equipo, delegar.

El orden importa. «Antes de crear y antes de multiplicar tu negocio, hay que descubrir.» Si multiplicas algo que no tiene que ver contigo, multiplicas también la incomodidad.

El marketing, los productos, la forma de crecer: todo «tiene que estar teñido desde ahí», desde tu identidad.

Si ya tienes un negocio andando

Esto no significa tirar todo y empezar de nuevo. Si ya tienes tu negocio, se trata de ver «en qué parte está la incongruencia, la incomodidad, la fricción con tu ser», y afinar ahí.

Una forma práctica de encontrarla: mira lo que ofreces y cómo lo comunicas, y pregúntate qué parte copiaste de otro. Muchas veces la fricción está en un lugar concreto: un formato que te obligas a usar, un tipo de cliente con el que no conectas, un servicio que ofreces solo porque se vende. Si cada vez que te toca hacerlo sientes que te estás disfrazando, ahí está.

No tienes que cambiarlo todo de una vez. Basta con elegir una de esas fricciones y preguntarte cómo sería hacerlo de una forma que sí se parezca a ti. A veces el cambio es pequeño: el mismo servicio, explicado con tus palabras; la misma red social, pero en el formato en que te sientes cómodo.

Un acto valiente para hoy

Anota una cosa de tu oferta o de tu marketing que copiaste de otro y que te incomoda cada vez que la haces, y escribe al lado cómo la harías si fuera tuya.

Qué es Singulares Abundantes · Más textos

Otros textos