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¿Cómo ser constante en tu negocio cuando no tienes ánimo?

Claudio Fernández Bolton ·

No esperes tener ganas. La constancia no sale del ánimo: sale de una decisión que mantienes aunque amanezcas mal. Y la disciplina no es pasarlo mal para siempre: es el periodo incómodo que dura un hábito nuevo, hasta que deja de costar.

La disciplina es un periodo incómodo, no un castigo

La palabra disciplina suena a pasarlo mal. Yo la diría de otra forma: «es el proceso incómodo de incorporar un hábito». Cuando un hábito ya está adquirido, deja de costar; es simplemente lo que haces. Pero para llegar ahí hay un tiempo de incomodidad, y ese tiempo es el que pide disciplina.

Te cuento el mío. Me levanto a las 4:30. Cuando empecé, ¿crees que me parecía agradable? El despertador fuerte en la pieza, mucho frío, y las ganas enormes de seguir durmiendo. Tengo siete alarmas, por si acaso, y no las pospongo.

«Hoy no les puedo decir que es fantástico. Pero es más fácil. Mucho más fácil.»

No dependas de cómo amaneciste

«No andamos a las paradas de nuestro ánimo.» Un deportista no entrena solo las mañanas en que se siente bien: debe haber muchas en que amanece derrumbado, y va igual. Va porque decidió.

En tu negocio pasa lo mismo. Si publicas, llamas u ofreces tu trabajo solo cuando tienes ganas, tu agenda va a subir y bajar con tu ánimo. Por eso hay meses buenos y meses malos. La salida no es sentirte mejor: es decidir una acción y mantenerla, te sientas como te sientas.

Ojo: si lo que tienes es un problema anímico de verdad, eso se trabaja con ayuda profesional. Esto es para las mañanas comunes, esas en que simplemente no dan ganas.

Un plan que no sale al mundo se queda en idea

«Un plan, por muy diseñado que esté, si no lo hacemos material, lo más probable es que se quede en una idea y no en un resultado.»

Por eso me gusta la acción inmediata e imperfecta. Si te llegó una idea, escríbela. Si ya la escribiste, cuéntasela a alguien. Si ya la contaste, ejecútala. ¿No sabes qué decir en un video? Empieza a grabarte igual: en ese grabar también aprendes qué decir.

El fracaso es parte de volverse experto

Hubo una mañana en que tenía que vender sí o sí. Me dije: «Voy a llamar a estas 30 personas de aquí a las 12 del día. Se acabó». En la llamada 15 llevaba puros no. Pero había dicho 30. Más adelante uno dijo que sí, y después otro. Y con cada llamada me volvía más experto, porque aprendía de los no.

Me gusta pensar la palabra así: experto viene de probar afuera. Nadie se vuelve experto quedándose en la sala. Y los fracasos hacen dos cosas a la vez: aumentan la probabilidad de que te vaya bien y también la de que abandones. Cuál de las dos gana depende de quién eres.

«El que quiere lo va a hacer. Cualquier excusa, por mucho sentido que tenga, tiene una vuelta.»

Un acto valiente para hoy

Elige una sola acción de tu negocio que vienes postergando y decide a qué hora la harás mañana, te sientas como te sientas.

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