¿Cómo elijo las palabras clave para mis anuncios en Google?
Claudio Fernández Bolton ·
Parte con pocas palabras, las mismas que escribiría alguien listo para contratarte, con tu servicio y tu ciudad, y ponlas entre comillas. No aceptes a ciegas las que te sugiere Google: muchas traen gente que busca algo gratis o que solo quiere informarse.
No le entregues esta decisión a Google
Cuando creas una campaña, Google te ofrece generar las palabras clave por ti a partir de tu página. Suena cómodo. Yo lo omito. Cuando he mirado lo que sugiere, aparecen cosas como el nombre del servicio con la palabra «gratis» al lado, o la profesión con «gratuita».
«¿Podemos confiar ciegamente en Google, que son los expertos? No.»
Google sabe muchísimo de anuncios, pero no sabe quién es tu cliente ni qué ofreces exactamente. Esa parte la sabes tú.
Empieza simple: servicio y ciudad
Si yo fuera un abogado de familia en Valparaíso, partiría con algo como «abogado de familia Valparaíso». Punto. Varios expertos en marketing te dirían que con tan pocas palabras no basta. Puede ser. Yo prefiero empezar con pocas y precisas, mirar qué pasa y crecer desde ahí. Puedes seguir mis indicaciones o no; esto es lo que me ha funcionado a mí.
Sobre la ubicación, mi forma favorita es esta: en la configuración de la campaña pongo el país completo, sea el servicio presencial u online, y la ciudad la pongo dentro de la palabra clave. «Kinesiólogo a domicilio La Serena», «nutricionista Ñuñoa». Así controlo exactamente qué ciudad activa el anuncio.
La otra opción también sirve: elegir la ciudad en la configuración y dejar en la palabra clave solo el servicio. Lo que no conviene es mezclar sin saber qué estás haciendo.
Si atiendes online, piensa cómo te buscaría alguien que no te conoce: «fonoaudióloga online», «evaluación fonoaudiológica online». Esas son tus primeras palabras.
Por qué entre comillas
Cuando escribes la palabra clave entre comillas, le dices a Google que use concordancia de frase. Eso significa que tu anuncio puede aparecer cuando alguien escribe esa frase, aunque le agregue algo antes o después. Si tu palabra es «abogado de familia Valparaíso», también vas a aparecer para «mejor abogado de familia Valparaíso».
Google, además, considera variaciones cercanas de lo que pusiste. Por eso no necesitas escribir cien versiones: con unas pocas bien elegidas ya cubres buena parte de cómo busca la gente.
El riesgo es que también puede colarse «abogado de familia Valparaíso gratis». Eso se resuelve con palabras negativas, que son las que le dicen a Google dónde no quieres aparecer.
Cuando se cuela lo que no querías
Si después de un tiempo ves que tu anuncio aparece en búsquedas que no tienen nada que ver contigo, tienes una herramienta más fina: la concordancia exacta.
«Mi anuncio va a aparecer solo si la persona escribe tal cual la palabra clave. Tal cual.»
Se escribe entre corchetes, así: [abogado de familia Valparaíso]. Es más restrictiva. Google igual acepta diferencias mínimas que no cambian el sentido, como un plural o una palabra mal escrita, pero ya no se abre a frases más largas. Te muestras menos, y solo ante quien escribe lo que elegiste. Yo la uso cuando la concordancia de frase ya dejó pasar demasiado.
Una prueba sencilla para cada palabra que elijas: ¿la escribiría alguien que quiere contratar hoy, o alguien que quiere aprender sobre el tema? «Cómo rehabilitar una rodilla en casa» lo escribe alguien que quiere informarse. «Kinesiólogo rodilla La Serena» lo escribe alguien con dolor que quiere que lo atiendan. Busca las palabras de quien ya está decidiendo, no las de quien tiene curiosidad.
Escribe tres búsquedas que haría hoy alguien listo para contratarte, cada una con tu servicio y tu ciudad (o la palabra «online»). Esas tres son tu punto de partida.
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