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¿Uso el formulario de Meta, WhatsApp o un formulario en mi página para recibir interesados?

Claudio Fernández Bolton ·

Para un servicio, yo prefiero llevar a la persona a mi propia página, donde ve un video y llena un formulario. El formulario instantáneo vive dentro de Facebook o Instagram, y un botón de WhatsApp en la página distrae justo cuando la persona iba a dejar sus datos. La idea es que no se distraiga.

Por qué prefiero el formulario de mi página

Cuando armas una campaña de clientes potenciales, Meta te pregunta dónde quieres que ocurra la conversión, o sea, la acción que te interesa que haga la persona. Una de las opciones es el formulario instantáneo, ese que se abre dentro de la misma aplicación. Es cómodo. Yo, para un servicio, no lo uso.

«Formulario instantáneo no, porque es el formulario que aparece dentro de Facebook o dentro de Instagram. Yo quiero el formulario de mi sitio web.»

Llevo a la persona a una página simple, donde ve un video en el que explico lo que hago y, junto al video, el formulario. La ventaja es de fondo: quien te escucha unos minutos antes de dejar sus datos ya sabe quién eres y qué ofreces. Cuando le escribes después, no le estás escribiendo a un desconocido que tocó un botón por inercia. La conversación parte en otro lugar.

El botón de WhatsApp puede costarte el registro

Meta ofrece agregarle a tu página un globito de WhatsApp o un botón de llamada. Parece buena idea: más formas de contactarte. En mis campañas no pongo ninguno, porque «puede distraerse la persona y, en vez de llenar el formulario, empezar a hablar por WhatsApp».

«La idea es que no se distraiga.»

Y si se distrae, pierdes algo más que un registro. Para Meta esa persona nunca completó el formulario, así que no aprende de ella ni puede buscar a otras parecidas. No digo que esté prohibido; si alguien quiere ponerlo, puede. Yo no lo sugiero. Una página con un solo camino es más fácil de seguir.

Cómo se entera Meta de que alguien llenó tu formulario

Para que Meta aprenda, tiene que saber de cada registro. La forma más simple: cuando la persona aprieta enviar, tu página la lleva automáticamente a una página de gracias. Entonces le dices a Meta que llegar a esa página significa que alguien completó el registro. Para eso tu sitio tiene que tener instalado el píxel de Meta, que es el pedacito de código que le avisa lo que pasa en tu página.

Ese aviso se configura en la sección de Meta donde están tus datos y eventos (hoy se llama orígenes de datos, pero los nombres de los menús cambian seguido). Ahí le indicas que, cuando la dirección de la página contenga una palabra como «gracias», cuente un registro. Como evento, para un formulario, el que más me gusta es completar registro.

Y en la campaña, cuando Meta te pregunte qué quieres maximizar, elige las conversiones, no las visitas a la página. Como lo digo: «No queremos maximizar el número de visitas a la página de destino. No, número de conversiones». Una visita no te sirve de mucho; una persona que dejó sus datos, sí.

Un error que veo seguido: en el anuncio ponen como destino la página de gracias. «No se confundan, no va la página de gracias ahí», sino la página de aterrizaje, la que tiene el video y el formulario. La de gracias es solo la señal de que todo salió bien.

Una sola puerta

Al final es una sola idea: cada anuncio lleva a una puerta, y esa puerta tiene un solo camino. Video, formulario, gracias. Sin menús, sin enlaces a tus redes, sin botones que compitan. No es frialdad. Es cuidar la atención de alguien que llegó desde el celular, quizás cansado, y te regaló un par de minutos.

La página puede ser muy sencilla. Cuando muestro la que usamos, lo digo tal cual: «Simple la página, simplecita». Lo que tiene que estar es el video, el formulario y nada que distraiga.

Un acto valiente para hoy

Entra a tu página desde el celular, como si llegaras desde un anuncio. Cuenta cuántos botones o caminos distintos ves antes del formulario, y deja uno solo.

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