¿Cómo dejo de depender del algoritmo de las redes sociales?
Claudio Fernández Bolton ·
No se trata de adivinar qué está de moda, sino de apoyarte en algo que el algoritmo no cambia: quién eres tú. Si tu forma de explicar y lo que aportas son reconocibles, puedes llevarlos a cualquier canal y tu cliente te va a reconocer igual. Lo que cambia, como los formatos y la duración de los videos, se ajusta; tu voz se queda.
El cansancio de perseguir la moda
Un mes te dicen que lo que funciona son los carruseles. Al otro, los videos cortos. Después, que hay que hablar mirando a cámara, que hay que poner texto grande arriba, o que los anuncios cambiaron y lo de antes ya no sirve. Y tú, que tienes una agenda que atender, vas detrás corriendo, con la sensación de llegar siempre tarde.
Ese cansancio tiene una causa. Estás tratando de complacer a algo que cambia por razones que no tienen nada que ver contigo ni con tus clientes.
De qué conviene depender
Cuando tu marketing nace de quién eres, cambia la base. «Ya no vas a depender de qué está de moda, vas a depender de quién eres tú.»
«Ese sello es importante que lo cuides, porque vas a poder hablar a través de cualquier canal de un modo que impacta.»
Piensa en alguien a quien sigues hace tiempo y cuyo contenido reconocerías aunque no vieras el nombre. Puede estar en un video, en un correo o en una charla: lo reconoces igual. Eso no se lo dio una plataforma. Se lo dio tener una voz propia y sostenerla.
«Ya no necesitas realmente ser complaciente con el algoritmo de las redes sociales.» No quiere decir ignorar cómo funciona cada red. Quiere decir que esa información está a tu servicio, y no tú al servicio de ella.
Lo que cambia y lo que no
Ayuda separar dos cosas. Lo que cambia: los formatos, la duración ideal, los botones, cómo se reparten las visitas, qué tipo de anuncio sale más barato. Eso conviene mirarlo de vez en cuando, sin obsesionarse. Lo que no cambia: tu forma de explicar, tus ejemplos, lo que defiendes, el problema que resuelves y la manera en que tratas a tu cliente.
Si toda tu estrategia está apoyada en lo primero, cada cambio te mueve el piso. Si está apoyada en lo segundo, un cambio de algoritmo es un ajuste de forma y no un terremoto.
Un ejemplo. Un asesor contable que se hizo conocido explicando en simple los errores que cometen los pequeños negocios con sus impuestos puede hacerlo en un video corto, en una publicación escrita, en una charla o en un correo. Cambia el envase; el contenido y la voz son los mismos. Si mañana una red pierde alcance, él no pierde lo que lo hace reconocible.
Cómo ponerlo en práctica
Primero, define en una frase de qué hablas y para quién. No para ponerla en tu perfil, sino para que tú sepas qué publicar y qué no.
Segundo, mira lo que ya hiciste y funcionó: las publicaciones que te trajeron preguntas, los mensajes que te mandaron después. Fíjate en qué tenían en común. Casi siempre es tu voz, no el formato.
Tercero, no estés en todas partes a medias. Es mejor un canal donde apareces entero que cinco donde apareces por obligación. Cuando ese canal funcione, recién ahí llevas lo mismo a otro.
Y cuando aparezca la próxima moda, hazte una pregunta antes de correr detrás: ¿esto me ayuda a decir mejor lo que ya digo, o me pide convertirme en otro?
Busca las tres publicaciones tuyas que más preguntas o mensajes te trajeron y escribe qué tienen en común, sin fijarte en el formato.
Qué es Singulares Abundantes · Más textos