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¿Qué tengo que tener listo antes de pagar anuncios en Google?

Claudio Fernández Bolton ·

Antes de pagar el primer clic necesitas una página limpia que lleve a una sola acción, que cargue rápido, y una forma de medir si la gente hace lo que esperas. Sin medición, Google no sabe qué funciona, y tú tampoco.

Una página que pida una sola cosa

Cuando alguien hace clic en tu anuncio, llega a una página. A esa página se le llama landing page, y es la que tiene que hacer el trabajo. Lo hace mejor cuando no distrae. Una de las preguntas que más me hacían era si se podía poner el ícono de Instagram para que la gente viera también tu cuenta. Mi respuesta es no.

«Tienes una landing page limpia, con solamente lo que queremos que el cliente haga.»

Sin menús, sin enlaces a otras partes, sin cinco botones distintos. Si lo que quieres es que te escriban por WhatsApp, que todo en esa página lleve a eso. Cada salida que agregas es una puerta por donde se va alguien por quien ya pagaste.

Lo que sí suma es ponérsela fácil. Si la acción es escribirte por WhatsApp, que el botón abra la conversación con el primer mensaje ya escrito, algo como «Hola, tengo una pregunta sobre la evaluación». La persona solo aprieta enviar. Mientras menos tenga que pensar, mejor.

Que cargue rápido

La gente que llega desde Google viene apurada. Si tu página demora, se devuelve y aprieta el resultado de al lado. Antes de pagar, revísala en PageSpeed Insights (pagespeed.web.dev), una herramienta gratuita de Google que mide la velocidad en el celular y en el computador.

«Ojalá todo esté en verdecito. Si hay un naranjito por ahí, no está en problema, pero rojos, ojalá no.» Si sale algo en rojo, el mismo informe te dice qué está fallando, y eso se lo puedes pasar a quien te hizo la página.

Medir, aunque cueste

Esta es la parte que más gente se salta, y es la que más importa. «Esto es muy importante para Google: medir las conversiones.» Google necesita saber qué hace la gente después de llegar a tu página. Para eso se instala en tu sitio una etiqueta de Google. Lo más común es hacerlo a través de Google Tag Manager, una herramienta gratuita de Google donde se ordenan esas etiquetas.

Si ya conoces el píxel de Meta, es lo mismo: «una etiqueta, un código que incluimos en nuestro sitio para que Google, cuando mande gente a nuestro sitio, sepa lo que está haciendo esa gente dentro de la página».

Luego le dices a Google qué cuenta como logro, lo que se llama una conversión. Yo muchas veces la pongo en un paso previo: no en el formulario enviado, sino en el clic al botón que lleva al formulario o al WhatsApp.

«Va a parecer muy difícil, pero háganlo con calma.»

Y pruébalo antes de dar por hecho que funciona. Tag Manager tiene una vista previa donde entras a tu página, aprietas el botón y ves si la etiqueta se activa. Si no se activa, revisa con paciencia. A mí me ha pasado haber pegado el código en el lugar equivocado. «Cuando haya un error, en general, es un error humano.» Eso es una buena noticia, porque se puede encontrar.

Por qué todo esto va antes del anuncio

Pagar anuncios es fácil: cualquiera puede gastar plata en Google en una tarde. Lo que hace la diferencia es lo que está detrás. Si llevas gente a una página que distrae, que demora o que no mide, vas a gastar y no vas a saber por qué no te escriben. Vas a culpar a Google, al anuncio o a la suerte.

Aunque le encargues todo esto a otra persona, sé tú quien sabe qué se está midiendo y para qué. No hace falta que sepas instalar el código. Sí hace falta que sepas preguntar: ¿qué cuenta como conversión en mi campaña?, ¿lo probaste?, ¿cuánto demora mi página en el celular?

Un acto valiente para hoy

Abre tu página en el celular, cuenta cuántos lugares distintos se pueden apretar y saca todos los que no llevan a la acción que quieres que haga tu cliente.

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